Son muchos los beneficios de la práctica del ejercicio durante el embarazo, pero también tenemos que tener presente que existen algunas contraindicaciones que hay que tener en cuenta.

Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO):

CONTRAINDICACIONES ABSOLUTAS

  1. Insuficiencia cardíaca, enfermedad miocárdica activa o enfermedad cardíaca reumática
    grado II o superior.
  2. Tromboflebitis o tromboembolismo pulmonar reciente.
  3. Enfermedad infecciosa aguda.
  4. Incompetencia cervical, hemorragia genital, riesgo de prematuridad o bolsa rota.
  5. Macrosomía fetal, retraso de crecimiento intrautero o sospecha de sufrimiento fetal.
  6. Enfermedad hipertensiva o isoinmunización graves.
  7. Gestación sin controlas o gestación múltiple.

CONTRAINDICACIONES RELATIVAS

  1. Hipertensión arterial, diabetes, enfermedad tiroidea, trastornos hematológicos, bronquitis crónica.
  2. Historia de abortos previos, crecimiento intrautero retardado, parto prematuro.
  3. Arritmias o palpitaciones.
  4. Obesidad o anorexia.
  5. Limitaciones traumatológicas o neurológicas.

¿QUÉ SÍNTOMAS EN LA EMBARAZADA OBLIGAN A SUSPENDER EL EJERCICIO?

  1. Dolor de algún tipo (espalda, pubis, pecho…)
  2. Hemorragia vaginal.
  3. Mareo o vértigos.
  4. Sensación de falta de aire previa al ejercicio.
  5. Debilidad muscular, dificultad para caminar o dolor o inflamación de pantorrillas.
  6. Palpitaciones o taquicardia.
  7. Contracciones uterinas, bolsa rota o disminución de los movimientos del feto.