¡Hola! Soy Marta, fisioterapeuta amiga de Carolina, con la que compartimos charlas frecuentes sobre montañas, cerveza, aguacates y suelos pélvicos (¡si hija si! Así somos).

Soy fisioterapeuta y después de trabajar muchos años en consulta me dí cuenta que quería ayudar a mis pacientes a largo plazo.

Eso de relajar los músculos de mis pacientes una vez al mes en la camilla para combatir sus dolores semanales no me gustaba y no veía claro que tampoco fuera una solución adecuada para ellos. ¿Era menos faena para ellos? Sí. ¿Más faena para mi?. Si. Pero no una solución.Primero hay que entender: ¿por qué te contracturas tanto? ¿por qué vives tensa y rígida?.

Hay múltiples factores que influyen en cómo nuestro sistema nervioso responde ante el mundo a través de los ojos, los pies, el oído o los dientes, y de esta manera activa unas cosas u otras, dependiendo de si recibe “poca” o “demasiada” información del exterior, si se siente “estable” o ” inestable”, “protegido” o “desprotegido”.

Por ejemplo, si tengo mucho puente en los pies, y mi cerebro cree que no es capaz de sentir la presión del suelo, responderá adelantando el cuerpo hacia delante, creando más “presión en los pies”.

Al llevar el peso corporal hacia delante, la cabeza se adelanta y la espalda puede arquearse, el abdomen se relaja y no puede activarse en la posición en la que está.

Puede costarme activar mi faja abdominal, me tenso al respirar y me cuesta dormir… Todo el sistema está en un modo de estrés o de alerta.

¿Sabes que la principal manera de salir de este modo es a través de la respiración? Si mejoramos el movimiento de nuestro diafragma y nuestra posición de las costillas y pelvis, mejoramos la capacidad de movimiento de nuestro cuerpo, estresando menos a las articulaciones y relajando nuestro sistema nervioso (que es el jefe de los jefes).

Hace unos años empecé a formarme con instituciones Americanas y de Europa, abriendo mi mente y pudiendo ampliar y ver al ser humano como un sistema integral que es.

Me apasiona ver que mis pacientes se redescubren, mejoran su consciencia corporal, mejoran su capacidad respiratoria y su movilidad pélvica. Y lo más importante, pueden salir del dolor y empezar a moverse de una manera más natural, alternante, dinámica. Sin estar “congelados” en un patrón de movimiento.

El vídeo que te comparto hoy es una sesión de trabajo de estabilidad abodmino-lumbopélvica. Primero trabajando de pie, sintiendo la respiración y la activación de los glúteos. Luego tumbadas, aprendiendo a mover nuestras extremidades sin tensar el cuello ni crear presión en el suelo pélvico.

Deseo que la disfrutes, es un placer acompañarte,Si quieres conocerme me puedes encontrar en el instagram de @beyour.move y puedes ver mis talleres, clases, sesiones individuales y testimonios de mis pacientes en la web de www.beyourmove.es

Un abrazo

Marta.